Mi historia
Volví a casa para hacer las cosas distinto
Soy Rolando Fariñas Martín, abogado en ejercicio del Ilustre Colegio de Abogados de Santa Cruz de Tenerife (ICATF nº 6762). Tengo 30 años. Nací y crecí entre islas, me formé en la Universidad de La Laguna y completé el Máster de Acceso a la Abogacía en la Universidad Complutense de Madrid.
Pero esta página no va sobre títulos. Va sobre por qué decidí dedicarme a esto y por qué elegí hacerlo aquí.
Estudié Derecho porque desde joven vi de cerca cómo se pasaba por encima de quienes no tenían medios para defenderse. Despidos injustos que nadie se atrevía a reclamar por miedo. Contratos que se firmaban sin entender. Procesos en los que el más débil acababa cediendo, no por falta de razón, sino por falta de alguien que lo defendiera como es debido. Aprender Derecho fue, para mí, aprender a equilibrar esa balanza que casi siempre se inclinaba del lado del más fuerte.
Antes de instalarme en Tenerife, trabajé en Madrid en un despacho donde compaginé dos frentes. Por un lado, el derecho de obligaciones y contratos: el terreno donde se juega la mayoría de los conflictos civiles del día a día —incumplimientos, reclamaciones de cantidad, responsabilidad contractual y esa letra pequeña que casi nadie lee hasta que hay un problema—. Por otro, las estafas de inversión en criptomonedas y operaciones financieras, donde me especialicé técnicamente: trazabilidad on-chain, identificación de patrones de pig butchering, rug pull y exit scam, coordinación con peritos blockchain y persecución de brokers de Forex no regulados.
Esa combinación es lo que traje conmigo: una base civil firme para los asuntos de cada día y un nicho técnico que casi ningún despacho de Tenerife trabaja con la profundidad que requiere. Las dos cosas las sigo desarrollando hoy desde mi propio despacho.
Tras esa etapa tomé una decisión que muchos no entendieron: volver a Tenerife. No por nostalgia, sino por convicción. Quería emprender mi propio proyecto y quería hacerlo en mi tierra, cerca de la gente con la que crecí, con la que comparto raíces y a la que entiendo sin necesidad de demasiadas explicaciones.
Con el tiempo, lo que empezó como vocación se ha convertido en una verdadera pasión por la abogacía. Me gusta abrir un expediente y darle vueltas hasta dar con el ángulo que lo cambia todo. Los casos complicados suelen ser los que más me atrapan: esos que no ves cada día, que tienen varios frentes y te exigen, donde sabes que tienes que encajar las piezas correctas y a veces parece que todo está en contra. Son justo esos casos donde un abogado se pone a prueba de verdad, y esos retos son lo bonito de esta profesión. El derecho penal suele ser donde más se nota, porque lo que está en juego es la libertad, la reputación y el futuro de una persona frente a toda la maquinaria del Estado, pero la misma dedicación la pongo en una reclamación civil o en un despido. Hacer bien este trabajo, para mí, no es solo una responsabilidad: es lo que me mueve. Y estoy aquí para ayudarte a ti.
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Años de ejercicio
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UCM
Máster Acceso